En el año de 1977 la artista Cindy Sherman empezó a autoretratarse disfrazada de actriz rubia. La serie de fotos que realizó durante tres años se llamó Untitled Film Stills; un divertido juego que explora roles posibles para la despampanante e imaginada actriz. La apuesta fotográfica, novedosa en su época (Un ready-Made que llaman ahora) registra un regreso a la feminidad cumbre de la posguerra Americana. Aquel recuerdo de belleza publicitaria acompañada de imágenes caseras: La mujer en la cocina, la lujuriosa bibliotecaria, la abatida ama de casa, la mujer en fuga. Cerca de 69 fotos a blanco y negro componen la colección que resguarda el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
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